jueves 19 de noviembre de 2009
Escribid, Escribir pero, a poder ser, ya
martes 25 de agosto de 2009
La Gripe A
Bien. En primer lugar titula con una noticia en la línea de la nueva iniciativa del PP para probar, no sólo la inocencia de los miembros de su partido- y ex-miembros- implicados presuntamente en tramas de corrupción, sino más que nada la persecución del gobierno socialista a través de la justicia. No es eso a lo que voy, sino al título de la noticia inferior en la que el partido en cuestión reclama que se vacune a la "mayoría" de la población, sin especificar el porcentaje. ¿Por qué en este caso- también en otros pero en éste de forma más evidente- la gripe A se convierte en un instrumento de interés político-arrojadizo y en nada más? No se trata de lo que diga o no el PP, sino con lo que se queda el lector; ¿o no parece que al Gobierno español no le importa que más de la mitad de la población quede indefensa ante la pandemia? De lo que no se habla es de que incluso la gripe normal provoca más mortalidad que la mediática gripe porcina. Todo son apariencias, pero no entremos en eso.
Veamos que, ni siquiera en el periódico antes nombrado aparece, como en "El País", la referencia a las medidas del Gobierno vasco de boicot a los bares etarras y la cantidad de kilos de explosivo incautados en diferentes zulos de los terroristas. Analizar este hecho sí sería periodismo de profundidad, la diferencia en el día de hoy es el reclamo partidista e ideológico, al cual también se suma como podemos ver el último de los periódicos mencionados, todo sea dicho de paso. Vigilaremos la prensa de mañana para ver cómo está el patio, aunque mucho me temo que la cosa va para largo con el tema de los procesamientos judiciales y las acusaciones sin fundamento.
Lo cierto es que el H1N1 es una enfermedad que hace más daño por lo que pueda llegar a ser que por lo que hace y hará. Lo cierto es que tengo tanto miedo de caer infectado en esta ocasión como lo tuve en la de la gripe aviar, un asunto ya desaparecido en la memoria.
lunes 10 de agosto de 2009
La nueva Información No mediada
Hecha esta distinción, podemos entender que los que tengan que elegir siempre lo harán guiados por sus intereses- al menos en gran parte-, de forma que la resultante de la ecuación de problemas por resolver termina en una fácil conclusión, que es: si hablo de lo que quiero hablar, transmito lo que quiero transmitir, ni más ni menos. Y se preguntarán, ¿y qué tiene de malo la información unidireccional, si resulta que en eso consiste el periodismo, en transmitir lo que quieren decirte?
Sin embargo, falta una pieza en el puzzle para que encaje lo que pretendo decir, y es que los medios de comunicación son una importante parte del control democrático del poder. A través de ellos se cuestiona con lo que nos bombardean desde él. Si desaparece, estamos perdidos ante las bombas. Veamos la referencia en EL PAIS.
martes 4 de agosto de 2009
Las citas no tienen por qué ser ideas
"Así pues, hablar de política sólo tiene interés si uno se empeña en citar a los clásicos, aunque éstos serían probablemente reacios a que se les mentara en escenarios tan molestos". Toni GARCÍA, EL PAÍS.Las citas, las notas de ley o autoridad, las pruebas, las menciones al respecto con la excusa de lo que se está diciendo. A eso precisamente nos referimos. No a los dejes y vicios del lenguaje en los que al final acabarían concurriendo las referencias bastardas de los que aluden a estas citas célebres. Y es que, en mi opinión, no hay nada tan cruel como tomar a un Sócrates, un Montesquieu, un Nietszche, un Hegel, un Rawls, para darle la vuelta de la forma más ruin conocida. Tomando frases sacadas de contexto. Así también podemos ser todos y cada uno los ideólogos del nazismo, sólo hay que matizar lo que queríamos decir y en realidad nunca dijimos.
Por estas razones se lanzan algunos teóricos a tachar la igualdad redistributiva como contraria a la libertad, dando por sentado que merece ser defendida de ataques tan numerosos y abyectos como los de Platón o Engels entre otros- el uno definidor del Estado justo y el otro de la desaparición de la explotación del proletariado condenado a la miseria-, cuando no hay nada que nos haga más libres que ser iguales entre nosotros, porque nos da, ni más ni menos, que las mismas oportunidades a cada uno que todos nos merecemos.
Es muy fácil hablar a través de la boca de los demás para parecer sabio e intelectual, y lo expreso, como veis, con una paradoja, puesto que empiezo con una cita textual.
Imagen: El modelo de Hegel que usaron de influencia los hermanos Marx.
lunes 15 de junio de 2009
De las cosas y las Cosas
sábado 6 de junio de 2009
Distinción de la verdad en la Información en Internet

El engaño en Internet tiene que ser combatido día a día por los que se valen de sus servicios para adquirir la información que necesitan y de cuya fiabilidad dependen en muchos casos. La dificultad de distinguir una de otra la entraña el complejo sistema de constatación del fundamento de las afirmaciones a través de otras tantas informaciones expuestas, lo cual puede ser muy trabajoso e incluso acabar llevando a una conclusión falsa. Los usuarios finalmente han desarrollado un propio sistema de información considerado legítimo frente a los engaños que ruedan por la red –que pueden tanto anunciar la muerte de un famoso como ofrecer datos de estadísticas erróneos o inventados-; éste consiste en acudir a las páginas consideradas con la suficiente seriedad y rigor como para acoger solamente información fiable y de calidad. Todas las páginas que sean de referencia quieren contar con esta distinción concedida por los usuarios, pero muchas veces depende de los buscadores el hecho de otorgar ese don.
Los buscadores en Internet son las páginas más visitadas a causa de que su trabajo consiste en ahorrarle el trabajo al usuario de pasar por alto todo lo superfluo o engañoso de la red. Valora, puntúa y posiciona al respecto de estos procesos a la página en cuestión en sus buscadores. Depende de los buscadores el prestigio de muchas páginas. Es, por tanto, la legitimidad la que está en manos de estos programas que otorgan el ansiado reconocimiento o condenan al ostracismo. Habría que preguntarse por lo correcto de este procedimiento que se acepta tan deliberadamente sin ningún tipo de planteamiento más allá de la lógica simplificadora que los trabajadores de Google o Yahoo utilicen para organizar jerárquicamente las páginas de información en Internet. Habría que preguntarse por el poder que se pone en las manos de las empresas que mueven los buscadores y qué supondrá esto para el futuro de Internet. Y si la libertad, tan característica y reconocida a este medio de comunicación resulta un cuchillo de doble filo que quita donde da y regala sólo lo que ya de antemano ha robado. 
Uno más de los rasgos que habría que estudiar de Internet más allá de la comunicación llevada a cabo dentro de su sistema, sería lo que supone para las empresas participantes el control del esqueleto estructural invisible que lo compone. Algunas veces mucho más visible de lo que se supone.
domingo 19 de abril de 2009
El placer de ser Mentira
Los epicúreos creían en la felicidad como el destino del ser humano. En su rama filosófica, desarrollaron el desdoblamiento de esta meta entendida desde el dolor y el placer. El máximo grado de felicidad se adquiriría con el mayor placer correspondiente al menor dolor posible. Parece meridianamente claro. De hecho, el utilitarismo de John Stuart Mill asimiló este concepto de felicidad para aplicarlo a la mayor cantindad de personas que se pudiera- aquí he de señalar que no estoy del todo de acuerdo con esta aserción, coincidiendo con el mismo Mill, siendo necesaria la apreciación de que no pueden ser vulnerados los principios del respeto individual que no coincidieran con el altruismo supuesto en la humanidad de los militantes de este colectivo filosófico.Sin embargo, esta teoría de la vida suscitó un inveterado desagrado en muchas mentes, para los cuales, suponer que la vida no tiene un fin más elevado que el placer es un egoísmo y una vileza, es una doctrina sólo digna del cerdo, con quienes fueron comparados los seguidores de Epicuro y también los defensores del utilitarismo. No se dan cuenta de que los que presentan la naturaleza humana bajo un aspecto degradante son ellos mismos, puesto que supone que los seres humanos no son capaces de otros placeres que los del cerdo. Y yo me pregunto, ¿cuántos no opinan del mismo modo en la actualidad, que las satisfacciones más plenas son las del cuerpo en el sentido más estricto y literal? Pero descartemos de momento esta posibilidad. Me hace gracia la contumaz forma del hombre de comprender lo ajeno con un deje despreciativo, conformándose con insultar ante la ignorancia.
La moralidad de las personas puede responder ante unos criterios tan lógicos como los trazados con anterioridad y pueden no hacerlo. La misma doctrina epicúrea entiende en sus bases la múltiple modalidad de placeres humanos sin una necesaria justificación. ¿Por qué? Porque habla de la felicidad del hombre, objetivo máximo y último de los actos en esta vida, queramos o no, que van desde la obediencia ciega, el liderazgo, el sometimiento, la infidelidad o la mentira. Es la consecuencia de dar por sentada la búsqueda de la virtud en este camino. El utilitarismo introduce la necesaria felicidad colectiva, haciendo una lógica estructural de la individual, obviando que la gente no tiene por qué entender el bien propio unido a dar placer a los demás. En todo caso, el mismo Mill se refiere a la mentira como el único recurso válido a los vicios individuales para atribuir un bien colectivo. No porque el engaño sea un mal menor a cualquier otro, sino porque hay cosas que también la gente necesita escuchar, aunque sean mentira.
La posibilidad de que alguien viva una mentira, comulgue con una mentira, necesite esa mentira para llegar a mañana no es algo despreciable. Es más, consiste en una carencia en la virtud aprendida de vivir, choca con el superfluo dicho de: la carne es débil. Pues tanto más peligrosa es la debilidad de espíritu, que no se da tanto en cantidad de veces como en su intensidad moral, capaz de derrumbar todos los muros de la existencia. Digamos que es un extraño placer el de ser mentira.
Imagen: El jardín de las delicias, de El Bosco.
